Peludo cabizbajo
Tristes ojos de perro
Miran a su dueño
Que un metro cede
La cuerda hasta el árbol
Detéstoles a ambos:
La sumisión endentada
La altivez lisonjera
Peludo cabizbajo
Tristes ojos de perro
Miran a su dueño
Que un metro cede
La cuerda hasta el árbol
Detéstoles a ambos:
La sumisión endentada
La altivez lisonjera
“… eran ellos y no las víctimas los que actuaron como bestias…[,,,] El corazón es sede de una facultad, la empatía, que nos permite compartir en ciertas ocasiones el ser del otro. La empatía tiene michísimo –o todo– que ver con el sujeto, y poco o nada con el objeto, el “otro”, tal como apreciamos de inmediato cuando pensamos en el objeto no como un murciélago [¿perro?...] sino como otro ser humano. Hay personas que gozan de la capacidad de imaginar que son otras; hay personas que no gozan de esa capacidad [...]” (Coetzee, J.M., 2001, La vida de los animales:43).
[¿hombre?]
“Perro y Cimarrón seguían acercándose, lado a lado, la cabeza del hombre a la altura de la cabeza del perro…” Alejo Carpentier, Los fugitivos (1946)
Tristes ojos de perro
Tristes ojos de dueño
Tristes ojos de aquel que contempla
Triste cuerda, tristes dientes, triste árbol….
Un saludo y un gran abrazo que espero, no sea triste